
Por supuesto, a fuer de sincero, como en todos lados "hay de todo". Pero hoy quiero fijar mi atención en lo bueno del trabajo del peón rural, en lo bueno de esta persona que le gusta lo que hace, no haciéndose problema por nada.
A lo largo de nuestra vida, y dialogando con trabajadores del campo, nos han demostrado su capacidad de trabajo, en muchos casos su humildad, así como su gran sacrificio, sintiéndose orgullosos de ser útil para su familia y para los demás. Pero los tiempos cambian, y así como siguen los buenos aparecen los otros; con las discrepancias y los desacuerdos de cualquier relación laboral.
Por supuesto que nadie es perfecto en su trabajo, ni los peones rurales ni los patrones rurales; pero el campo necesita la mano del hombre y la mujer, tanto del de arriba como del de abajo. Hoy, vuelvo a reiterar que quiero fijarme en lo bueno del peón rural, y recuerdo la disposición y la buena voluntad para hacer las cosas como también la sencillez y amabilidad de la cocinera rural, personas importantes en la producción nacional, puntales de muchos establecimientos que sintiéndose personas de carne y hueso, necesitan del cariño y la bondad de quienes los rodean.
Hoy por hoy hay ocho horas de trabajo, hoy por hoy hay reglamentaciones laborales. La gente, trabajando unida, supera cualquier momento difícil; por eso, remarcamos, lo que significa trabajar juntos peón rural y patrón rural, patrón rural y peón rural. Cada uno en su lugar, con respeto y capacidad, cumpliendo sus obligaciones y deberes. Por eso quiero un peón rural ilustrado, culto y que pueda criar con dignidad a su familia, sin olvidarnos de la doña cocinera, culta e ilustrada, ofreciendo sus exquisitos dulces y ensopados.
Gente de campo, que las banderas no los separen, porque con respeto y dedicación, la tierra será dignificada por sus trabajadores.
Miguel Ángel Aldabe / 27.Abril.2018.
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